Día del Animal: las mulas del Ejército

En el día del Animal, te contamos cómo se trabajó con el ganado mular de nuestro Ejército en la recreación del Cruce de los Andes, en febrero de este año.

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Son muchas las unidades de montaña de nuestra Fuerza que cuentan, entre sus integrantes, con varias mulas. Esto se debe a que, como nos contó la teniente veterinaria Agustina Macaluso, la mula es un híbrido, producto de la cruza entre una yegua y un burro, y se trata de “un animal rústico, resistente, inteligente, confiable y seguro en la marcha.” Por lo tanto, es ideal para transitar por terrenos hostiles.

La oficial veterinaria participó de la recreación del Cruce, fue la única mujer de la columna montada del Paso de Uspallata, y estuvo a cargo del cuidado del ganado que se empleó para repetir la hazaña sanmartiniana. Según la teniente, la mula rara vez se desbarranca o tropieza, “es sumamente segura en su pisada: sabemos que por donde ella camina, es un lugar seguro; si no lo hace o se resiste, debemos cambiar de ruta.” Además, señaló que estos híbridos son animales más resistentes a los cambios de alimentación o a la alimentación escasa siendo éste, otro punto a favor en comparación con el caballo.

Cuidados del animal en el Cruce

Las 75 mulas que participaron de la expedición que se llevó a cabo para conmemorar el bicentenario de la epopeya sanmartiniana recibieron todos los cuidados necesarios para enfrentar, en óptimas condiciones, el desafío que se les planteaba. Junto a cada columna montada iba un veterinario o enfermero veterinario, también en mula. El resto del equipo de médicos veterinarios viajaba en camión a la par de la columna y se encargaba de revisar y cuidar a los animales en cada descanso.

Cada mañana el ganado era rasqueteado para sacarle la tierra que tuviera encima y poder ensillarlo luego. Macaluso nos explicó que el esfuerzo estuvo puesto principalmente en cuidar el lomo de estos animales y controlar el estado de sus herrajes: al tratarse de una zona con terreno pedregoso, el desgaste de las herraduras era mayor, podían encontrarse cortes o piedras que lastimaran sus patas.

Además, se hacían descansos frecuentemente para que el jinete desmontara y le aflojara la montura a su mula, de forma tal que se redujera el calor que el animal pudiera estar experimentando y, asimismo, evitar lastimarlo.

Fuente: Ejercito Argentino

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