La magnitud de la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro continúa convocando a fieles de distintos puntos del país. En esta edición, un colectivo repleto de misioneros y correntinos pertenecientes a la agrupación “Fe y Amor” de Apóstoles arribó a la ciudad de Salta con una misión clara: servir y reconfortar a quienes realizan largas travesías a pie.
El grupo se apostó en el predio del Jockey Club, uno de los puntos clave de descanso, para aguardar la llegada de la multitudinaria peregrinación de la Puna. Allí, mientras los caminantes reponían energías, los voluntarios entregaron más de 5.000 paquetes de yerba mate como gesto de hermandad.
“La yerba es símbolo de encuentro, unión y hospitalidad en la cultura argentina. Dios nos regaló el momento de poder servir y esperar a los peregrinos que vienen de la Puna”, expresó Mirian Fediuk, una de las coordinadoras de la delegación, quien remarcó que se trata del segundo año consecutivo en que realizan este viaje para ofrecer el producto insignia de su tierra, acompañado por rosarios y obsequios dulces donados por sus comunidades.
Para muchos de los integrantes del contingente, la experiencia representó su primer contacto directo con la recepción de los peregrinos en la capital. Los testimonios de los voluntarios coincidieron en el profundo impacto espiritual del encuentro: “Hay que venir acá para realmente sentir lo que se vive. El amor que tiene esta gente es increíble; nos hace olvidar de todos los problemas y nos volvemos chiquititos”, compartió una de las misioneras visiblemente emocionada, asegurando que la vivencia supera todo lo que suele difundirse a través de los medios nacionales.



