Una lermense oriunda de Rosario de Lerma en la Armada Argentina

La Suboficial Segundo Roxana Soledad Santos recuerda con precisión la fecha que comenzó a vivenciar lo que es la vida naval, lunes 2 de febrero del 2004, cuando comenzó el Período Selectivo Preliminar (PSP) en la Escuela de Suboficiales de la Armada, donde se formó en el escalafón Enfermería.

Su primer destino fue el Hospital Naval Buenos Aires “Cirujano Mayor Dr. Pedro Mallo”, en el sector de Pediatría. “Me acuerdo que no quería ir a Pediatría porque me daba mucho miedo trabajar con los chicos, pero una vez allí me encariñé y me encantó”, revela la Suboficial Santos.

Retornó a la base naval en el sur de la provincia de Buenos Aires, a la Guardia Médica del Hospital Naval Puerto Belgrano (HNPB), aunque por su experiencia anterior se desempeñó 6 años en Neonatología. Más tarde le tocaría trabajar en el Arsenal Naval Puerto Belgrano, luego en la Base Naval Mar del Plata y, actualmente, cumple funciones en la corbeta ARA “Spiro”, buque de la Flota de Mar.

“De todos los destinos me llevo una anécdota. Del ‘Pedro Mallo’ recuerdo el primer encuentro de trabajo y con los niños; al grupo de trabajo de Mar del Plata recuerdo con cariño; y en Neonatología del HNPB trabajé con enfermeras civiles y militares, de las cuales aprendí un montón”, contó.

Ahora se desempeña por primera vez en un buque de la Armada. “Venir a la Flota de Mar es totalmente diferente, tengo experiencias muy lindas y conocí gente muy buena”, dijo. La Suboficial Santos describe que ejercer la enfermería en un buque se centra más en lo pre-hospitalario, a diferencia del hospital que consistía en la asistencia hospitalaria de los pacientes internados.

“En el hospital siempre está un médico al lado, en quien apoyarse. En los buques hay enfermeros a excepción de las navegaciones largas, que embarca un oficial médico a fin de reforzar el sistema de Sanidad a bordo”, detalló.

“Soy el primer encuentro con el sistema de salud, y depositan su confianza en que yo sepa resolver las cuestiones de salud, es así que es mucha responsabilidad. Como mi experiencia en la carrera estuvo más orientada a la pediatría y neonatología, este destino me llevó a volver a estudiar y repasar y brindar así una mejor atención”, destacó.

Cuando empezó la pandemia por el virus COVID-19, la Suboficial Santos siguió destinada en la “Spiro” aunque, al mismo tiempo, realizó una capacitación –en caso de ser requerida—para ayudar en la Unidad de Terapia Intensiva de adultos del HNPB.

La instrucción fue destinada a todo el personal de Enfermería que se encontraba fuera del ámbito hospitalario, el cual mediante clases virtuales recibió la capacitación de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva. “Fueron dos semanas muy bien planificadas y nos prepararon para cubrir las vacantes que surgieran”, expresó.

Mientras tanto, continúa cumpliendo con su función en la corbeta: cuando está el buque en el puerto, los enfermeros realizan los exámenes de aptitud anuales, según las actividades y especialidad del personal, como ser trabajos en altura, en ambiente ruidoso, cadena alimentaria, personal que está en condiciones de ascender en jerarquía, y también los que tienen alguna otra capacitación, como los nadadores de rescate y buzos, entre otras.

“Y en navegación, la tarea específica que se realiza a bordo, es la atención primaria de todo el personal que lo requiera y estar atentos ante cualquier eventualidad”, explicó la enfermera. Los efectos del movimiento del mar en el buque se sienten en el cuerpo hasta que se adapta: dolores de cabeza, mareos y náuseas, que son tratados en Enfermería.

“La Armada Argentina es una Institución que te pone a prueba todos los días, te exige mucha formación y sacrificios, pero también te da muchas satisfacciones”, manifestó la Suboficial Santos.

Familia salteña de enfermeros navales

La pandemia mantuvo alejada a Roxana de su ciudad natal, Rosario de Lerma, que se encuentra a 33 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Salta. También contó que hay mucho personal militar de su ciudad que pertenece a la Armada, entre ellos su tío Néstor Enrique Guaymas, quien en 1989 decidió ser marino y motivó a otros integrantes de la familia a seguir sus pasos.

“Justamente fue Néstor quien me inculcó las ganas de ingresar. Me motivó y sembró en mí esa curiosidad por la Armada. El amor que le tiene a la Institución y a la profesión fue lo que me llevó a querer saber más y tener esa inquietud, y hoy sigo acá”, sonríe con satisfacción tras 17 años de ser parte de la Fuerza.

Néstor Guaymas es Teniente de Navío y en su caso lleva tres décadas de carrera profesional en la Armada. Cuando era Suboficial Segundo Enfermero estudió la Licenciatura en Enfermería y decidió hacer el Curso que es el paso necesario para convertirse en Oficial de Marina del Cuerpo Profesional. El Teniente Guaymas fue la guía para que muchos integrantes de su familia ingresaran a la Armada y se enamoraran de la profesión que él eligió: Roxana, su sobrina; el esposo de Roxana, Rolando; y la Suboficial Primero Susana Moyano, su esposa.

El recuerdo vívido de Rosario de Lerma

A pesar del tiempo transcurrido lejos del terruño, la lermense Roxana Santos guarda el recuerdo de su escuela primaria: “Una escuelita rural muy linda –la Coronel Vicente Torino– que quedaba frente a la casa de mi abuela”.

Con mucho cariño recuerda también el “Instituto Rosario de Lerma”, donde cursó sus estudios secundarios y se puso de novia con quien es hoy su marido, el Suboficial Segundo Rolando Rufino Velásquez, enfermero y buzo salvamentista que se encuentra de pase en el Servicio de Salvamento de la Armada (SISA). Con Rolando conformaron una familia y tuvieron a Victoria Anahí, quien hoy tiene 8 años, y cuyos dibujos y fotos acompañan a Roxana cuando sale a navegar.

Los padres de Roxana, Walter y Élida, quedaron en Rosario de Lerma, y trabajan en una empresa tabacalera. Roxana es la mayor de 4 hermanos: Daiana es Cabo Principal Informática en la BNPB de la Armada Argentina, Walter es Teniente Primero del Ejército Argentino; y Kevin, el más chico, ingresó a la Policía Federal. Es así que son sus padres los que viajan a visitar a sus 4 hijos, aunque en vacaciones Roxana siempre vuelve a sus pagos.

Además de servir a la Patria, con cada uno de los hermanos Roxana comparte el placer de trabajar con las manos, “en pintura o alguna artesanía”, dijo, lo que evidencia un gran vínculo entre ellos.

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