Destacan la labor solidaria del Rotary en Tartagal

Se cumplen 77 años de la fundación de la filial local del club de beneficencia.Veintidós vecinos lo fundaron y el primer presidente fue Vicente Arroyabe.

Desde su creación hasta la actualidad el Rotary Club Tartagal -que hoy lo conforman 25 voluntades- se puso sobre sus hombros la concreción de obras que parecerían difíciles de alcanzar pero que son una realidad palpable: la biblioteca Juan Bautista Alberdi, el hogar de ancianos Padre Pedro, el hogar de niños Walterio Ansaldi, el centro de recuperación para droga dependientes Puente Norte y, en los últimos años, el nuevo centro de recuperación nutricional “Helena Guyer de Milanesi”.

Para celebrar este nuevo aniversario los rotarios norteños organizaron un evento que si bien era tradicional, se había suspendido hacía algunos años -La Cena de los 100- pero que vuelve con toda la fuerza y se realizará el próximo sábado 11 de noviembre en Tartagal.

Lo recaudado será volcado en el centro nutricional y en el hogar de niños porque a pesar de que una vez que son inauguradas son puestas a disposición del Gobierno de la Provincia de Salta, a través de los diferentes ministerios o secretarías, los rotarios nunca dejan de aportar ni de apoyar a estas entidades que contienen a los sectores más vulnerables y desprotegidos: niños, bebés, ancianos y, en los últimos tiempos, jóvenes, niños o adultos con problemas de adicciones.

Con el mismo espíritu

El bioquímico y docente universitario Jorge Restom integra el Rotary Club Tartagal desde hace casi 25 años, tiempo en el que fue presidente y vicepresidente de la entidad porque prácticamente todos sus miembros ocupan alguna vez ese cargo, sin que eso implique alguna diferencia en el trabajo que todos realizan por igual.

Esto también va en contra de algo que años antes era más sencillo de manejar pero que con los tiempos se afianza en cualquier organización, como son los personalismos.

Tal es así que los rotarios tartagalenses nunca mencionan bajo qué presidencia se alcanzaron los logros porque son de todos sus miembros, pero fudamentalmente del apoyo incondicional que logran de la comunidad.

“Cuando nos tocó asumir a quienes ahora somos los más antiguos, integraban el Rotary Club Tartagal comerciantes y empresarios como don Miguel Nasra, el doctor Juan Carlos Ocampo, Juan Carlos Arias y tantos otros destacados vecinos de la ciudad, que nos abrieron las puertas de este club para que nos sumáramos a este grupo de voluntades”.

“Hoy, nosotros estamos haciendo lo mismo con los jóvenes, porque las instituciones necesitan de ese trasvasamiento generacional que las oxigenan, les dan las ganas y el ímpetu que traen las nuevas generaciones y, tal como nos sucedió a nosotros hace más de 20 años, la tarea que hoy nos ocupa es orientarlos para que el espíritu rotario no decaiga; para que sientan este compromiso y el orgullo que significa para todos ser rotarios”, explicó Restom.

Y agregó que “no nos hemos equivocado en las incorporaciones que estamos realizando, porque estos nuevos miembros tienen todas las ganas, la voluntad de trabajar; es la forma de mantener encendida esta llama del compromiso solidario que debe ser alimentada en forma permanente”.

Van siempre por más

Los rotarios de Tartagal tienen la íntima satisfacción de que el club, que en las últimas siete décadas acompañó el crecimiento de Tartagal y que vivió todos y cada uno de los momentos históricos de esta joven ciudad, no solo perdura sino que concreta obras que son palpables y van por más.

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